Tus pétalos infernales rozaron mi piel,
mis pelos se erizaron tratando de alcanzar el fuego que emanaba de ellos.
Tu olor, es la esencia de lo que no esta en esta tierra,
de ese instante donde los planetas alumbraron tu nacimiento,
y te regalaron esa sustancia etérea.
Yo, estoy condenado, silba el viento las planicies desiertas
donde mi espíritu vaga en busca de ti y tus palabras
que quedaron inmortalizadas en piedra.
Mi pequeña estadía en la Tierra se ha atado a tus movimientos
de tormenta, tornados cafés qe elevan la crepuscular materia
hacia la marea universal. Yo no podré estar mas quieto,
yo no podré conquistar tus secretos
que se ocultan envueltos en la confusión del momento opaco.
Desde lo lejos alguien llama, es el sueño,
que te trae de nuevo, esta noche podré dormir
abrigado en mis recuerdos.