La sombra de los arbustos se proyecta hacia el horizonte, devuelve al sol su hogar cenital. Todas las criaturas, toda la materia, ascendiendo hacia lo imposible, falleciendo en el tejido del bosque, donde el cosmos y su revolución, la pausa universal, la luz y su latido, desvanece la habitación corpuscular, quitándole a la vida el sentido.
Dios es interferencia, ruido infinito, abismo y carnaval, espacio y singularidad, el alma, un enano alivio contra la extinción, y la palabra, su suspiro.
En cada caverna despertará el hombre, del miedo nacerá su ingenio, del ingenio el dominio, y del dominio el veneno. Con su omnisciente flagelo volaremos, volaremos, volaremos, tras los bordes impenetrables el arbusto, y tras el arbusto, la oscuridad y el día de los dos milenios.
La red neuronal es estelar, absoluta y compacta, cada rama, cada hoja, cada nervadura, el TODO refracta, hacia el suelo, hacia el cielo, comprimiendo la verdad, sin discusión, es él divino espejo donde reviven los muertos.
En La Vaca Multicolor un ÚLTIMO concierto; cantan nuestro amor,nuestros cuerpos, nuestras pisadas, las huellas que rebotarán infinitamente en el Universo, abrazando tiernamente la cúpula, con la serpiente del conocimiento.
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